espumantes

Las diez cosas que siempre quisiste saber sobre espumantes

La burbuja,  el componente sensorial más importante de esta bebida que sabe a frutas frescas y a pan tostado, es el que desvela a los enólogos desde el siglo XVII y ha dado lugar a numerosos trabajos de investigación. Tanto amantes como hacedores de este vino,  que  remite casi instantáneamente  al momento de la  celebración, comparten con la misma pasión esa búsqueda de la burbuja pequeña y persistente que innunda los paladares y corazones.

Si querés seguir aprendiendo más sobre el mundo de los espumantes, te contamos en diez puntos lo que no podés dejar de saber! Chin chin!!

El Método: Los procedimientos más usados para hacer espumantes son dos: el Charmat y el Champenoise. Si bien ambos comparten gran parte del proceso, difieren en el recipiente en el cual el vino realiza su segunda fermentación (la que origina las burbujas), y por lo tanto darán estilos de espumantes distintos entre sí. En el método Champenoise o Tradicional, el vino realiza la segunda fermentación en la botella, en contacto con sus levaduras durante largos meses, lo que da como resultado un espumoso más cremoso, con mayor volumen y  aromas.  El proceso es similar al de la región de Champagne.  En el Charmat o de grandes recipientes en cambio, la segunda fermentación se hace en tanques de acero inoxidable en los que, por ser de mayor volumen, el contacto del vino con las levaduras es menor, lo que determina un estilo de espumante más fresco y frutal.

Los primeros: los tres grandes países productores de vinos espumosos son  Francia, España e Italia.

Champagne o espumante El Champagne es un vino espumoso elaborado desde 1700 en la región de Francia con el mismo nombre. Por ello, la Unión Europea le cedió a Francia la denominación de origen protegida (DOP) Champagne y, como consecuencia, es el único país que puede utilizar este nombre para sus vinos espumosos. Por este motivo, todos los vinos con burbujas naturales que se producen fuera de esta región francesa se llaman espumantes, ya que no pueden recibir el nombre de champagne.

Temperatura ideal: Se aconseja beber bien fríos entre 6 y 8 °C.

Guarda: Con los vinos espumantes es importante tener en cuenta que el líquido se encuentra a presión, por lo que ante los cambios de temperatura o movimientos bruscos la botella puede reventar. La posición de la botella en reposo es fundamental, y es por eso que deben estar acostadas para que el corcho, en contacto con el vino, impida todo intercambio con el exterior. De esta manera evitaremos que el tapón pierda elasticidad y facilite la fuga de gas, así como de aromas, lo cual ocurriría si la botella estuviera de pie.

Burbujas: Un espumoso de calidad siempre tiene que presentar una efervescencia fina (refrescante y agradable, pero no excesiva), con burbujas pequeñas y en columnas bien definidas, y una espuma persistente.

Cepajes: las variedades más utilizadas para los espumantes son: Chardonnay, Pinot Negro, Chenin Blanc, Ugni Blanc y Semillón. Aunque muchas bodegas iinovan ofreciendo al mercado espumantes de otras variedades y elaborados con uvas tintas. Hay espumantes tintos y rosados, además de los clásicos blancos.

Categoría según contenido de azúcar:

  1. NATURE: menos de 3 g de azúcar por litro
  2. EXTRA BRUT: menos de 11 g de azúcar por litro.
  3. BRUT: recibe una proporción levemente superior al extra brut
  4. DEMI SEC: de 15 a 40 g de azúcar por litro (espumante dulce)

Maridaje: los espumantes  combinan muy bien con pescados, sushi, quesos, ensaladas, carnes blancas  y frutos secos, y a la hora de los postres … son el complemento ideal!

Copas: La copa ideal para beber espumantes es la “tipo flauta”, cuyo cáliz estilizado se ensancha en la base para permitir que el vino se exprese sin perder temperatura, y se vuelve a estrechar en la boca para que los aromas se concentren y el gas carbónico no se escape.